La campana extractora de tu cocina, consejos para mantenerla limpia

¡Orrggg! ¡Qué orror! Sólo de pensarlo nos da dolor de cabeza. Nos toca limpiar la campana extractora y hay grasas por todos lados. Dos usos al día, 14 a la semana, 60 al mes… Hacen un total de 720 usos al año y eso, en suciedad se nota.

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En las campanas extractoras se suele acumular mucha grasa, cosa que es inevitable al cocinar. Como sabemos que es una de las tareas más molestas a la hora de limpiar nuestra cocina, vamos a compartir unos sencillos consejos para que se mantenga libre de malos olores y grasas acumuladas.

La cocina es de las zonas de nuestra casa que más limpieza requiere, su higiene es básica, allí mantenemos un contacto directo con los alimentos. La campana extractora requiere mucho trabajo, ya que en las aspas y rejillas se acumula mucha suciedad.

Lo primero que debemos hacer antes de comenzar a limpiar, es poner agua con zumo de limón a hervir en una olla y encender la campana. Con esto conseguimos que el vapor que se desprende del agua con limón reblandezca la grasa que ha quedado incrustada en las rejillas de la campana.

Pasados unos 10 minutos, debemos apagar el extractor y desenchufar la campana para no correr ningún riesgo al empezar la limpieza.

Los materiales y demás utensilios que vamos a utilizar también deben estar limpios. Nos olvidamos del estropajo y utilizamos una esponja suave con agua, un poco de jabón desengrasante o amoniaco y listos, es el momento de ponernos a frotar toda la superficie de la campana.

En el caso de que haya mucha grasa en la campana, lo mejor es que la retiremos con un papel de cocina sin humedecer por que sino lo que vamos a conseguir es esparcir la grasa por todas las zonas de la campana.

Retiramos las rejillas de la campana y la rociamos con nuestro producto antigrasa de confianza y lo dejamos actuar durante unos minutos. Para limpiar las rejillas nos podemos ayudar de un cepillo para retirar los restos de grasas. Luego lo aclaramos con abundante agua caliente y lo dejamos secar.

Una vez que las rejillas estén totalmente limpias la volvemos a montar ‘et voilà!’ La campana de nuestra cocina limpia como el primer día.

Ya nos ha quedado claro, que mantener la cocina limpia es muy importante. La conservación y preparación de los alimentos de una forma higiénica nos va a evitar posibles problemas de salud y gracias a ello nuestros alimentos gozarán de su máxima calidad nutricional, sobre todo cuando vienen épocas de mucho calor, momento de máxima precaución. Si no tenemos una cocina limpia y con la suficiente higiene vamos a tener un foco de contaminación con la que nuestra salud puede sufrir.

También vamos a ver unos consejos sobre la higiene adecuada para nuestra cocina y sobre la manipulación y cocinado correcto de los alimentos para evitar posibles intoxicaciones alimentarias como pueda ser el caso de la salmonelosis, una enfermedad de transmisión alimentaria producida por la ingesta de alimentos contaminados por microorganismos (bacterias, parásitos, virus) o sus toxinas que llegan a los alimentos por una mala conservación de los mismos.

La contaminación más habitual viene por nuestras manos, de hábitos inadecuados tras usar el aseo y también por la saliva que se puede expulsar al tose, estornudar o hablar.

También pueden ser causa de contaminación, el agua contaminada usada en el lavado de alimentos, utensilios mal lavados y la ropa contaminada. Por esto, es importantísimo que implantemos unos hábitos higiénicos en todo el proceso de conservación, cocinado y manipulación de alimentos.

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