Medidas de seguridad para los más pequeños en playa y piscina

La mayoría de los accidentes de niños que se producen en piscinas o playas se deben a grandes descuidos o malas costumbres. Por lo tanto, si somos cuidadosos y adoptamos determinadas medidas de seguridad, se podrán evitar.

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Atendiendo a los datos que muestra la Organización Mundial de la Salud, los ahogamientos suponen la tercera causa de muerte infantil a nivel mundial y la segunda en España.  Así,  los menores de 5 años son los que más riesgos tienen de sufrir un accidente y la mayoría de los percances se producen en piscinas privadas.

Para que los más pequeños puedan ganar seguridad y disfrutar del verano como se merecen, el primer consejo y el más importante es la supervisión continua, es decir, vigilancia permanente. Si hay varios adultos, se deben turnar para que no haya ningún momento sin cuidado. Hay que evitar el uso del móvil y cualquier otra distracción. Además, el adulto antes de que los pequeños den el salto a la piscina o a la playa, debe hacer un previo estudio del entorno para detectar aquellas situaciones que puedan generar un riesgo.

La atención sobre los más pequeños debe ser máxima, no vale confiarse y pensar que no hay riesgos. La vigilancia se debe realizar a una distancia inferior a 20 metros, o lo que es lo mismo, se debe llegar al niño en menos de diez segundos y poder alcanzarlo con el brazo.

Es muy importante enseñar a los más pequeños a flotar y luego a nadar. Esto por sí solo no evitará el accidente, ya que algunos se pueden deber a un mal golpe o corte de digestión, pero sin duda reduce notablemente el riesgo de un posible siniestro.

Una vez que los más pequeños hayan terminado su día de baño y juego, hay que recoger todos los juguetes del agua y demás elementos que puedan incitar a los niños a volver al agua para jugar. Hay que evitar que sorprendan al adulto que estaba con ellos.

También son muy útiles los elementos de seguridad como vallas de piscina y cobertores para cubrir la piscina una vez finalizado el día. También se pueden instalar alarmas para que en el caso de que los niños entren nuevamente en contacto con el agua, salten los avisos.

Asimismo, debe estar totalmente prohibido que los más pequeños se acerquen a las partes mecánicas de la piscina y a filtros de la misma. Son zonas de un alto nivel de riesgo para ellos, así que bajo ningún concepto, se deben aproximar.

Finalmente, es vital que tanto los adultos como los niños con cierta edad, sepan hacer la respiración cardiopulmonar, así como determinadas actuaciones médicas básicas en seguridad. Esto puede salvar vidas.

Deseamos que este post te haya puesto en alerta y le des la importancia necesaria a la seguridad. ¡Será indispensable para ti y los tuyos!

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