Consejos para no sufrir contracturas musculares

Las contracturas son habituales en personas con alta actividad física, pero también en las que llevan una vida sedentaria o realizan algún tipo de actividad deportiva de forma muy puntual.

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Lo cierto es que generan grandes molestias que impiden hacer una vida normal. Para evitarlas,  hemos pensado redactar este post y compartir antiguas costumbres y remedios caseros para evitar ese calvario.

El origen de la contractura muscular

Es importante saber que no es más que una contracción de un músculo causada por movimientos mal realizados. Se pueden producir haciendo deporte, por malas posturas en el trabajo o en simples situaciones de descanso y sedentarismo. Al final lo que se crea es una especie de bulto o inflamación que es la que provoca un mal riego de la sangre y genere ese dolor tan molesto.

¿Qué podemos hacer para tratar la contractura?

– Los baños calientes

Este tipo de baños son ideales para tratar el daño causado por la contractura. El contacto del agua caliente con el músculo actúa de calmante. Puedes montar también baños con sal de Epsom, son muy relajantes ya que contienen sulfato de magnesio y producen mucha relajación en el músculo y disminuyen la inflamación.

– Infusiones de romero

Se trata de una planta ideal para tratar una contractura. Se puede preparar una infusión añadiendo cuatro o cinco ramas y una taza de agua caliente. Es importante que no llegue a quemar porque luego habrá que mezclar un poco de arcilla y conseguir una pasta homogénea para colocar sobre la zona afectada durante unos 20 minutos.

– El jengibre, un remedio tradicional chino

Las propiedades antiinflamatorias del jengibre son muy populares y la costumbre del lugar es utilizar sobre la zona dolorida, su raíz asada y cortada a láminas con gasas. Luego hay que dejarlas durante unos 15 – 20 minutos.

– Alimentos ricos en potasio

Son los mejores para fortalecer los músculos, así que ya es hora de que los introduzcas de forma habitual en tu dieta. Hablamos de frutas como el plátano, las fresas o las ciruelas; los frutos secos como las almendras o nueces y verduras como las acelgas, alcachofas, zanahorias o calabazas. También los alimentos ricos en magnesio actúan como antiinflamatorio; es el caso de las semillas de sésamo, la avena o las legumbres, entre otros.

Para concluir, queremos añadir otros pequeños consejos que te ayudarán a no tener contracturas como los de evitar situaciones de estrés o ansiedad,  no mantener la misma postura durante mucho tiempo en el trabajo, no cargar el bolso o mochila sobre el mismo hombro, realizar estiramientos al finalizar cualquier actividad deportiva o no dormir boca abajo. Son situaciones fáciles de realizar y que te harán la vida más fácil.

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