Cómo dormir cómodamente en una noche fría

Al igual que en verano, en invierno es esencial un buen descanso ya que al día siguiente tenemos que estar 100% activos para una nueva jornada de trabajo, estudios, o las actividades que realizamos diariamente. Cuando las condiciones ambientales son tan frías, es muy importante que eso no afecte en nuestro descanso y podamos dormir cómodos y con una temperatura adecuada. Os ofrecemos algunas recomendaciones para que duermas cómodamente en una noche fría.

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Precalienta la cama y la habitación

Una buen opción es, si es posible, conectar la calefacción en la habitación unos 10 o 15 minutos antes de irte a dormir. Es importante cerrar la puerta del dormitorio para evitar que el calor se escape. Una vez te vayas a dormir, quita la calefacción. Tendrás un ambiente cálido y confortable para un buen descanso esa noche.

Si prefieres puedes usar una bolsita de agua caliente y colocarla en el interior de la cama, junto a ti o a la parte más fría de las sábanas. Los pies suelen ser esa parte del cuerpo que tan fría siempre se queda y que es recomendable calentar en primer lugar al meterte en la cama. ¿Has usado alguna vez la plancha de la ropa? Una buena opción para darle una pasada a las sábanas y calentarlas. Métete rápido dentro, y… ¡ya verás qué calentito/a!

Un buen pijama contra las bajas temperaturas

De franela o polar, son los pijamas más recomendados para dormir plácidamente y sin pasar frío. La primera opción es perfecta para mantener más tiempo tu calor corporal, mientras que la segunda es un tejido más grueso y suave que, además de mantener el calor corporal, incrementa esa sensación térmica durante toda la noche.

Combinar este tipo de pijamas con una camiseta interior, unos calcetines de lana o térmicos y ropa interior de algodón o lana, son buenas opciones para aquellas personas excesivamente frioleras o para aquellos que viven en lugares o zonas muy frías.

 

El colchón y la posición de las mantas

Dependiendo de cuál sea el material y estado de nuestro colchón, llevaremos mejor o peor el frío. Si nuestro colchón ya tiene cierta antigüedad, este absorberá más nuestro calor y por tanto tendremos más sensación de frío. Para evitar esto, coloca una manta entre tu cuerpo y el colchón. ¡Dormirás como un bebé!

Otro aspecto importante será nuestra ropa de cama. Un edredón de plumas o nórdico son las mejores opciones contra el frío. En cuanto a las mantas, recuerda que es mejor poner las más gruesas cerca de nuestro cuerpo y las más finas arriba.

 

El peso de las mantas, ¡también importa!

Según algunas investigaciones, cuanto más pesada sea tu manta, más placentero será tu descanso. Algunos expertos aseguran que el tacto suave de la manta estimula el sistema nervioso, por lo que el sueño es más ligero, mientras que, si el peso es suave pero más intenso, el cuerpo y la mente se tranquilizan y por tanto el sueño es más profundo y saludable. La sensación que causa el peso de las mantas en nuestro cuerpo es similar a la de un buen masaje: relaja y calma la musculatura y despeja la mente.

Ducha de agua caliente o una infusión, formas de asegurar el descanso

Si quieres asegurarte un buen descanso, realizar deporte dos o tres horas antes de dormir, darte una ducha de agua caliente un rato antes de acostarte y tomarte una infusión bien caliente al irte a la cama son remedios clásicos y muy beneficiosos para relajar tu cuerpo y potenciar la sensación de sueño.

Con estas recomendaciones, descansar y dormir bien está ¡más que asegurado!

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